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Bajando las expectativas para disfrutar más bailando

La mayor parte de nosotros bailamos porque lo disfrutamos. Es un tipo de placer muy distinto al que conseguimos con cualquier otra actividad de ocio; en ocasiones podemos sentirnos profundamente conectados con nuestra pareja, ser uno con la música, mezclando placer y creatividad. Pero lo habitual, cuando se trata de baile social, es la ausencia de estas sensaciones.

Nos preocupamos porque no somos suficientemente buenos, porque no podemos sentir la música, porque nuestra pareja nos irrita… Intentamos alcanzar ese momento de placer y se nos escapa – o estamos tan preocupados con nuestros movimientos y técnica que no sentimos el placer y nuestra irritación crece.

Todos intentamos incrementar nuestras capacidades y crecer como bailarines. Es muy reconfortante sentir que estás mejorando. Pero a partir de un cierto punto, el incremento de nuestras habilidades no incrementa el placer que sentimos al bailar. Preguntando a bailarinas con mucha mas experiencia que yo, me confirman que, aunque en los últimos años su nivel ha mejorado mucho,  no pueden decir que disfrutan el baile mucho más que hace, por ejemplo, tres años. La sensación que ella sentía como bailarina apenas ha variado con el tiempo.

Esto no significa que no podamos disfrutar en mayor medida del baile mientras nuestro nivel crece. Pero esta mejoría no es ascendente. De hecho puede ir al revés - y frecuentemente es así. Algunos bailarines desarrollan un tipo de “selección exigente” como resultado de bailar frecuentemente con bailarines de alto nivel, dejando de disfrutar los bailes con gente que no tiene tanto nivel como ellos. Personalmente, después de haber bailado recientemente con una chica considerada “una estrella internacional” me dí cuenta que disfruto más bailando con gente normal y no por tener un altísimo nivel he disfrutado mas con ella.

El placer que sentimos no es algo que sea simplemente el resultado de nuestro entorno. No sentimos las emociones como una reacción inevitable de lo que nos está ocurriendo. La emoción que sentimos depende de nuestra evaluación de la situación. Si reconocemos que lo que nos pasa es bueno, sentimos una emoción positiva. Si reconocemos que lo que nos pasa es malo, sentimos una emoción negativa. La forma que tengamos de pensar afecta a esta evaluación y consecuentemente, a como nos sentimos. Si bailamos para sentirnos bien, mejorar nuestra actitud puede ayudarnos más que mejorar nuestras habilidades físicas (véase figuras y giros…).

Una manera de mejorar nuestra actitud es bajar nuestras expectativas. La felicidad es equivalente a la realidad menos la expectativa. Casualmente esto se aplica perfectamente al placer que sentimos mientras bailamos.

Todos tenemos multitudes de expectativas; Esperamos que nuestra pareja de baile tenga cierto nivel. Esperamos que sean capaces de llevarnos o dejarse llevar de una determinada manera. Esperamos que puedan bailar lo suficientemente bien para cumplir nuestros mínimos. Esperamos que sean capaces de hacer los movimientos que ya hemos hecho otras veces con éxito. Esperamos que los bailarines de nuestro alrededor respeten nuestro espacio. Esperamos escuchar la música que nos gusta…

Pero no te equivoques, cuando todas estas expectativas se cumplen, no obtenemos inmediatamente un mayor placer. Después de todo, esto era lo que esperábamos.

Podemos seguir pasándolo muy bien y disfrutando del baile, pero no porque nuestras expectativas hayan sido superadas. Cuando nuestras expectativas se superan es cuando nos sentimos muy satisfechos. Aunque cuando nuestras expectativas no se cumplen puede ser muy frustrante. Esta frustración puede arruinar completamente nuestra capacidad de disfrutar del baile y conectar con nuestra pareja.

Esto es algo que veo todo el tiempo. A veces en mi mismo. Digamos que bailé particularmente bien la semana pasada, con un alto nivel de creatividad, musicalidad y conexión. Esta semana no lo estoy haciendo tan bien. Si mantengo en la memoria los bailes de la semana pasada y pienso que esa era la manera en la que yo debería bailar es muy posible que mi frustración crezca porque ahora no lo estoy haciendo tan bien. Esta frustración me impediría disfrutar del baile. Otra situación es cuando tengo altas expectativas sobre mi pareja de baile y pienso que ella debería bailar de una determinada manera. La frustración crece y pierdo la capacidad de disfrutar del baile.

Los principiantes también están plagados de expectativas. La más común es que ellos esperan ser mejores de lo que son actualmente. Piensan que deberían aprender más rápido o bailar mejor, o incluso que los bailarines con mas experiencia esperan que ellos lo hagan mejor.

 

 

No esperes nada y acepta todo. Esta es la única clave de la felicidad.

-Ram Mohan.

 

 

La solución para estos problemas es deshacernos de  las expectativas y aceptar lo que venga. Es más fácil decirlo que hacerlo y cambiar nuestra forma de pensar puede ser algo realmente difícil pero he descubierto que cuando puedo hacerlo, funciona. Mi pareja puede tener debilidades y puede cometer errores. Todos lo hacemos! Pero mientras pueda aceptarla como es, esas debilidades y errores no afectarán al placer que siento bailando.

Esto no es la solución a todos los problemas. Después de todo, la forma en que nuestra pareja baile afecta realmente a como disfrutamos el baile. También la música que está sonando. No todo depende de nuestras expectativas, pero por sorpresa, mucho sí que depende de ello.

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